Texto del manifiesto para el Día Mundial de la Libertad de Prensa (Oviedo, 3 de mayo de 2019)

El texto que se reproduce a continuación es un comunicado conjunto del Colegio Profesional de Periodistas de Asturias y de la Asociación de la Prensa de Oviedo, que leyó el periodista Nacho Montserrat. El manifiesto explicita los principales retos a los que se enfrentan hoy los profesionales del periodismo y los medios de comunicación, «como la desinformación, las presiones y la pérdida de la exclusividad de la intermediación entre los hechos y los ciudadanos», ante lo que se hace imprescindible apostar por «un periodismo basado en la veracidad, verificado y contrastado con fuentes fiables, respetuoso con nuestros códigos éticos y deontológicos.»

Entre todos los problemas y las dificultades que se plantean al ejercicio de un periodismo responsable, libre y de calidad, ninguna cuestión ha suscitado tanto debate en los últimos doce meses como el fenómeno de la propagación deliberada de bulos que, debido al origen anglosajón del debate, solemos denominar ahora fake news, lo que no deja de ser un eufemismo. A oídos hispanoparlantes ese término no suena con la rotundidad de nuestra palabra mentira, aunque lo sea.

La reciente campaña electoral, primera parte de la que presenciaremos a partir de la próxima semana para las elecciones europeas, autonómicas y municipales, ha espoleado a muchos partidos a recurrir a la desinformación para promover sus estrategias, si bien la labor de verificación de los medios ha servido en muchos casos para atenuar su impacto. Por rescatar un rasgo bueno de un fenómeno muy malo, ese reforzamiento de la disciplina de la verificación por parte de los medios es una muy buena noticia que podemos destacar hoy, cuando nos reunimos en esta plaza para conmemorar el Día Mundial de la Libertad de Prensa.

El tiempo transcurrido desde la celebración del pasado año nos ha dejado una de las amenazas más graves a la libertad de prensa de las que tenemos memoria en España. Un juez de Baleares ordenó la confiscación de los móviles personales, documentación y los ordenadores de periodistas del Diario de Mallorca y de las agencias EFE y Europa Press que investigaban un caso de corrupción, en lo que supuso una flagrante vulneración del derecho constitucional al secreto profesional. El Colegio Profesional de Periodistas de Asturias y la Asociación de la Prensa de Oviedo unieron en su día su voz a las protestas generalizadas suscitadas entre la profesión por ese y otros casos que suponen el tropello del ejercicio de la profesión.

La precariedad laboral, el deterioro de los salarios, el acoso en las redes a los periodistas, sobre todo a las mujeres, la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, las presiones de los poderes y el sometimiento de los medios públicos a los intereses de los gobiernos de turno, contribuyen al deterioro de la libertad de prensa. Que algunos de esos ataques se hagan más virulentos cuando sus destinatarias son mujeres es un hecho que debe denunciarse con énfasis y corregirse ya porque es tan grave como deprimente en una sociedad libre y regida por una Constitución que consagra la igualdad de todos sus ciudadanos y ciudadanas.

Los ataques a la libertad de prensa tienen como objetivo impedir que los medios de comunicación cumplan su misión de garantizar el acceso a una información libre, pluralista e independiente de los poderes políticos y económicos.

La Federación Internacional de Prensa (FIP) advierte de que no puede haber libertad de prensa si l@s periodistas ejercen su profesión en un entorno de corrupción, pobreza o temor.

Los periodistas y los medios de comunicación nos enfrentamos a una serie de retos, como la desinformación, las presiones y la pérdida de la exclusividad de la intermediación entre los hechos y los ciudadanos, hoy en manos de las redes.

La única manera de enfrentarse a tales retos es apostando por un periodismo basado en la veracidad, verificado y contrastado con fuentes fiables, respetuoso con nuestros códigos éticos y deontológicos.

El periodismo de calidad, hecho con rigor y honestidad, es la mejor defensa que podemos levantar para proteger la libertad de prensa, pilar fundamental de los sistemas democráticos.

En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, abogamos por un periodismo que anteponga los intereses de los ciudadanos a los intereses de los poderes, que fomente la convivencia y la tolerancia y rechace la bronca y las descalificaciones.

Solo el reforzamiento de la libertad de prensa puede contrarrestar la ofensiva de aquellos que quieren evitar que los periodistas ejerzan un control independiente del poder.


El Colegio Profesional de Periodistas y la Asociación de la Prensa convocan a la sociedad asturiana para que se involucre en esa defensa porque cuanta más libertad de prensa exista mejor estará garantizado su derecho a la información.